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sábado, 22 de febrero de 2014
lunes, 22 de abril de 2013
"Todo lo sólido se desvanece en el aire"
El concepto de “modernidad” alude al momento en que la humanidad habría
entrado en la denominada era de la razón. Cuando la Filosofía -de la mano del
francés René Descartes, o de ingleses como Francis Bacon o Thomas Hobbes-
comienza a construir el método científico de carácter analítico, considerado
como método universal, que permitiría conocer al mundo natural y humano. En
este sentido, este método universal -inspirado en la Revolución científica,
desarrollada entre otros por Giordano Bruno, Kepler, Copérnico, Galileo y
Newton posibilitaría el conocimiento paulatino de la realidad natural, pero
también de “cuerpos artificiales” como el Estado. Se ha vinculado el ingreso en
la modernidad a la ruptura con el “oscurantismo medieval” y con el período en
el cual el individuo se deshace paulatinamente de las cadenas que oprimen su
libertad, en tanto puede entrar en lo que Kant denominará en el siglo XVIII, la
“mayoría de edad de la razón”.
Entre los acontecimientos que dan origen a la Modernidad, y que revolucionan la cosmovisión medieval, se encuentra el "descubrimiento de América". Pero América no fue "descubierta" por los españoles. Miles de años antes, los chinos habían cartografiado el Mapa Mundi. Hay documentos que así lo demuestran, incluso con pruebas de ADN. Aquí uno de los mapas:
Ahora bien, cabe decir que no sólo América no fue "descubierta" por los europeos, sino que este modo de hacer historia que sitúa la Modernidad entre la Edad Media y nuestra contemporaneidad, no es sino la visión de la historia que Europa se formó respecto de la propia Europa. Esa historia excluye no sólo a los pueblos indoamericanos, sino también africanos y todo Oriente.
Entre los acontecimientos que dan origen a la Modernidad, y que revolucionan la cosmovisión medieval, se encuentra el "descubrimiento de América". Pero América no fue "descubierta" por los españoles. Miles de años antes, los chinos habían cartografiado el Mapa Mundi. Hay documentos que así lo demuestran, incluso con pruebas de ADN. Aquí uno de los mapas:
Ahora bien, cabe decir que no sólo América no fue "descubierta" por los europeos, sino que este modo de hacer historia que sitúa la Modernidad entre la Edad Media y nuestra contemporaneidad, no es sino la visión de la historia que Europa se formó respecto de la propia Europa. Esa historia excluye no sólo a los pueblos indoamericanos, sino también africanos y todo Oriente.
Enrique
Dussel nos aproxima a una concepción de la modernidad desde la mirada de
América Latina, situando su “nacimiento” en 1492, aunque su origen y gestación
se remonte a las ciudades europeas medievales, libres, centro de enorme
creatividad. Pero “nació” cuando Europa pudo confrontarse con el “Otro”,
controlarlo, vencerlo, violentarlo. Sin bien Dussel afirma un concepto
emancipador racional de la modernidad –en sentido kantiano-, niega lo que
denomina el "mito" irracional de la modernidad, que justifica la
violencia. En 1492 no hubo un “descubrimiento”, o encuentro, sino un “en-cubrimiento”
del Otro. El mito de la modernidad consiste propiamente en victimar al inocente
declarándolo causa culpable de su propia victimación, atribuyéndose el sujeto
moderno plena inocencia con respecto al acto victimario. Esta es la paradoja:
la modernidad racional y emancipadora justifica su irracionalismo (el de la
violencia, el de la dominación) mediante un argumento falaz. Su primera premisa
consiste en la falacia del eurocentrismo: la civilización europea es superior a
otras culturas, y la acción de Europa sobre los Otros, es una acción
pedagógica, en tanto que los "ayudarán" a salir de la barbarie, a
desarollarse. Por tanto, es “justa” la guerra contra los indios, es una
violencia “necesaria”, que tiene como precio a pagar el sufrimiento de los
miembros de las otras culturas. El conquistador es “inocente”, y además
meritorio en su acción pedagógica. Y por último, las víctimas de su dominación,
son "culpables" por no haber salido voluntariamente de la barbarie.
miércoles, 18 de mayo de 2011
La filosofía crítica de Kant
Immanuel Kant (1724-1804) pertenece a un movimiento muy amplio en Europa que afirmaba la fe en la razón y la libertad, este movimiento se conoció como Aufklärung, o Ilustración. Por Ilustración Kant entiende una salida a la “minoría de edad”, en la medida que el hombre se rige por dogmas y no por su propio entendimiento. La Ilustración fue una gran crítica al dogmatismo teológico-metafísico, dentro del cual no están exentas las “ideas innatas” o las pruebas por la razón de la existencia de Dios. Así, Kant pretende romper con el racionalismo dogmático, pero evita caer en el exceso inverso: el empirismo escéptico, que supone que no existe otro saber que el de los fenómenos sensibles. Podríamos decir, que de esta manera, su filosofía crítica se ubica entre Descartes y Hume.
De esta manera, Kant tendrá que poner de manifiesto las funciones de la razón y limitar sus alcances, así como poner de manifiesto el papel de la razón en su uso práctico. De acuerdo con ello, piensa que la razón presenta estructuras o formas universales, es decir, que todos los individuos tienen por igual, e independientes de la experiencia, es decir, a priori. Estas formas universales, necesarias y a priori, se aplican a los contenidos del conocimiento que aporta la experiencia. Estos contenidos son a posteriori, porque son adquiridos mediante la experiencia, y no anteriores a ella. El conocimiento, por lo tanto, se produce mediante la reunión de lo que aporta la experiencia como datos a posteriori, o datos sensibles, y lo que el entendimiento conceptualiza mediante las categorías o conceptos puros. De modo que la razón puede pensar mediante sus conceptos, pero si no hay un objeto sensible que se corresponda a ellos, la razón tan sólo piensa, pero no conoce. Por ejemplo, puede pensar la "libertad", pero no conocerla, porque no hay objeto que se presente a la experiencia sensible.
La cuestión fundamental para Kant estriba en determinar si es posible la metafísica como saber racional último. Esto lo lleva a plantear la cuestión del siguiente modo: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad y de validez del conocimiento? ¿Cuáles son sus límites? La metafísica ha sembrado la ilusión de pensar que podemos ir más allá de los límites de la experiencia. Pero nuestra facultad de conocer debe conocer sus propios límites, y como no puede salir más allá de una experiencia posible, el conocimiento a priori de la razón sólo puede aplicarse a fenómenos, y en cambio, no a la cosa en sí misma, que aunque la considera real, es desconocida para nosotros. De este modo Kant analiza la facultad de conocer, guiándose por cuatro preguntas, que se resumen en la última:
¿Qué puedo saber?
¿Qué debo hacer?
¿Qué me es dado esperar?
¿Qué es el hombre?
A propósito del sujeto, Kant denuncia el paso cartesiano del cogito a la afirmación de la existencia de una sustancia espiritual cognoscible en cuanto tal. Es decir, no acepta el hecho de que el sujeto pueda conocerse a sí mismo “tal cual es”, porque sólo podemos conocer las cosas (y uno mismo) en cuanto se nos aparecen, como fenómenos. La evidencia del cogito no permite deducir un alma inmortal, que no puedo experimentar, ni conocer. Esta es la crítica a la metafísica que Kant ejerce, y que evita caer en la ilusión.
Con Kant se inaugura una manera crítica de practicar la filosofía, que consiste en denunciar y poner fin a las ilusiones, las falsas apariencias engendradas por una cierta actividad filosófica tradicional: la metafísica y sus ambiciones de saber absoluto.
martes, 17 de mayo de 2011
El problema de la verdad
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| MAGRITTE, René. "Esto no es una pipa" |
El problema de afirmar que algo es "verdad" nos remite a una serie de cuestiones de las cuales la historia de la filosofía se ha ocupado en distintos momentos. ¿Qué afirmamos cuando decimos que algo es "verdad"? ¿Cuáles son los criterios a partir de los cuales podemos decirlos?
La forma más cercana de comprender la verdad, al menos en nuestra vida cotidiana, es la verdad como correspondencia. Ésta hace referencia a la adecuación de una descripción con la realidad, o con un estado de cosas. La historia de esta forma de comprender la realidad se remite a Aristóteles. Decimos que algo es verdad, por ejemplo, cuando alguien esboza el enunciado "llueve", y nos asomamos por la ventana, constatando que es "verdad". Este criterio predomina entre las ciencias naturales. Pero, claro, muchas veces es mucho más complicado lograr esa constatación. El supuesto de base, es pensar que pueden coincidir los enunciados con una "realidad". La correspondencia se manifiesta de este modo en la relación de dos extremos: las palabras y las cosas.
En cambio, para un pragmatista, "verdad" es lo que funciona. La teoría pragmatista privilegia la acción o praxis como proceso de conocimiento y criterio de verdad. Si bien William James, padre del pragmatismo, coincide con la verdad como adecuación en que hay la verdad consiste en una adecuación entre ideas y la realidad, no coincide en cuanto a lo que entiende por "adecuación" y "realidad". La adecuación no puede ser estática, porque en el mundo no hay hechos "fijos". El mundo es para nosotroas producto de nuestras experiencias, de modo que nuestras creencias se hacen verdaderas a partir de nuestra interacción con el mundo. La verdad, para los pragmatistas es una creencia que, por sobre todo, es útil. Una proposición es verdadera, si "funciona". La verdad no puede ser algo definitivo, sino un proceso de adecuación constante de la verdad y la experiencia.
De modo diferente, la verdad como coherencia nos marca otro criterio de verdad. En lugar de buscar la adecuación del lenguaje y la realidad, la teoría de la verdad como coherencia se mantiene en el interior del lenguaje. La adecuación se establece entre las proposiciones. Ejemplo de este criterio pueden ser las novelas de detectives, que buscan encontrar la falsedad mediante la comparación de las palabras del mismo sujeto que es sometido a interrogación. Una contradicción entre lo que dice, da cuenta de que no está diciendo la verdad.
La matemática y la lógica son ciencias que se rigen por este criterio de verdad. En ellas, para saber si algo es verdad, no se requiere la constatación con la experiencia. Para las ciencias, la coherencia significa "deductibilidad". Es decir, una proposición será verdadera dentro de un sistema de proposiciones. Todos recordamos el ejemplo de cómo se nos enseña un razomaniento deductivo: "Todos los hombres son mortales / Sócrates es hombre / Entonces Sócrates es mortal". En realidad, la conclusión no agrega nada nuevo a lo que ya está contenido en las premisas. En caso de las matemáticas, estas verdades se llaman axiomas.
Estos son algunos criterios de vedad, hay muchos otros. Pueden investigar qué es lo verdadero apra la hermenéutica qué es la verdad por consenso. En este caso, la intersubjetividad será muy importate para establecer criterios sobre lo verdadero y lo falso. Pero a propósito de un ejericio... ¿qué problema presenta la pintura de René Magritte colocada al inicio de este post? ¿La pintura representa a la realidad?
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