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martes, 10 de abril de 2012

No aceptar las cosas como me son dadas


Foto: Charles Grogg

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerariomisterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas."

JULIO CORTÁZAR

martes, 13 de marzo de 2012

La filosofía como creación de conceptos




Mientras haya necesidad de crear conceptos, habrá filosofía, pues esa es su definición. Los conceptos no nos esperan ya acuñados: hay que crearlos. Entonces, se crean en función de problemas. En fin, los problemas evolucionan. Así que no faltan motivos... claro, uno puede ser platónico, uno puede ser leibniziano, aún hoy, en 1989, uno puede ser todo eso, uno puede ser kantiano: ¿qué quiere decir esto? Quiere decir que uno estima que algunos, no todos, sin duda, que algunos problemas planteados por Platón siguen siendo válidos a costa de algunas transformaciones. En ese momento, uno es platónico, y sigue utilizando conceptos platónicos. Si planteamos problemas de naturaleza completamente diferente, a mi modo de ver no hay casos en los que no encontremos, entre los grandes filósofos, uno o varios grandes filósofos que tengan algo que decirnos sobre los problemas transformados de hoy. Pero hacer filosofía es crear nuevos conceptos en función de los problemas que se plantean hoy. Entonces, el último aspecto de esta cuestión tan larga sería evidentemente: ¿qué es la evolución de los problemas? ¿Qué vela por esa evolución? Bueno, siempre puedo decir que se trata de fuerzas históricas, sociales, sí, de acuerdo. Pero hay en ello algo más profundo, muy misterioso –pero bueno, no tenemos tiempo. Pero yo creo en una especie de devenir del pensamiento, de evolución del pensamiento, que hace que no sólo no se planteen los mismos problemas, sino que no se plantean de la misma manera. Un problema puede plantearse de varias maneras sucesivas, de tal suerte que haya un llamamiento urgente, como una gran corriente de aire, que apela a la necesidad permanente de crear, de recrear nuevos conceptos. Hay una historia del pensamiento que no se reduce a la influencia sociológica o a la influencia... Hay todo un devenir del pensamiento que es algo muy misterioso y que habría que lograr definir, y que hace que tal vez no pensemos hoy de la misma manera que... hace cien años. Me refiero a procesos de pensamiento, a elipses de pensamiento: el pensamiento tiene su historia. Hay una historia del pensamiento puro. Entonces, para mí hacer filosofía es exactamente eso: a mi modo de ver, la filosofía nunca ha tenido más que una función; no tiene ninguna necesidad de ser superada, ya que tiene su función.

Gilles Deleuze

domingo, 17 de abril de 2011

Palabras del estoicismo



"¿Qué hay de grande aquí abajo? ¿Cubrir los mares con nuestras flotas, plantar nuestras enseñas en las orillas del mar Rojo y, cuando ya no queda tierra para nuestras devastaciones, errar por el océano en busca de playas desconocidas? No: es haber visto todo este mundo con los ojos del espíritu, es haber obtenido el triunfo más hermoso, el triunfo sobre los vicios. Incontables son los hombres que se hicieron amos de ciudades y naciones enteras; pero ¡qué pocos lo fueron de sí mismos! ¿Qué hay de grande aquí abajo? Elevar el alma por encima de las amenazas y las promesas de la fortuna; no querer esperar de ésta nada que sea digno de nosotros. ¿Qué tiene ella, en efecto, que debamos anhelar, cuando nuestras miradas, al volver el espectáculo de las cosas celestes a la tierra, no encuentran en ésta más que tinieblas, como cuando se pasa de un claro día a la sombría noche de los calabozos? Lo grande es un alma firme y serena en la adversidad, que acepta todos los acontecimientos como si los deseara ¿No deberíamos desearlos, en efecto, si supiéramos que todo ocurre por los decretos de Dios? Lo grande es ver hacer a nuestros pies las saetas de la suerte; recordar que somos hombres; decirnos, si somos dichosos, que no lo seremos durante mucho tiempo. Lo grande es tener el alma al borde de los labios y presta a partir; entonces somos libres no por derecho de ciudadanía, sino por derecho de naturaleza"
SÉNECA


"La filosofía no promete asegurar nada externo al hombre: en otro caso supondría admitir algo que se encuentra más allá de su verdadero objeto de estudio y materia. Pues del mismo modo en que el material del carpintero es la madera, y el del escultor, bronce, el objeto del arte de vivir es la propia vida de cada cual".
EPICTETO

¿Qué opiniones les merece estas palabras que nos llegan desde el estoicismo? ¿Pueden vincularlas con lo que Foucault denomina "prácticas de sí" o "arte de vivir" en el texto "La escritura de sí", y en el marco de la la "inquietud de sí" o "cuidado de sí" que leímos en La hermenéutica del sujeto? ¿De qué manera?

jueves, 7 de abril de 2011

La filosofía según Foucault

"Hay momentos en la vida en los que la cuestión de saber si se puede pensar distinto de como se piensa y percibir distinto de como se ve es indispensable para seguir contemplando o reflexionando. Quizá se me diga que estos juegos con uno mismo deben quedar entre bastidores, y que, en el mejor de los casos, forman parte de estos trabajos de preparación que se desvanecen por sí solos cuando han logrado sus efectos. Pero ¿qué es la filosofía hoy -quiero decir la actividad filosófica- si no el trabajo crítico del pensamiento sobre sí mismo? ¿Y si no consiste en vez de legitimar lo que ya se sabe, en emprender el saber cómo y hasta dónde sería posible pensar distinto?"

Michel Foucault

martes, 5 de abril de 2011

Hacer filosofía: abordar el color



Van Gogh - Noche Estrellada
En el fragmento de El abecedario de Gilles Deleuze (que pueden ver en la página Recursos), Deleuze responde de un modo comparativo ante la pregunta sobre la historia de la filosofía. Hay una diferencia entre hacer "historia de la filosofía" y hacer "filosofía". Esa diferencia es explicada a partir de la pintura. Entonces menciona que Van Gogh o Gauguin tardaron mucho tiempo en animarse a abordar el color, ese color que hoy conocemos de sus pinturas y que nos estremece por sus intensidades. Hacer filosofía es un animarse a abordar el color. Pero para hacer filosofía, antes se debe comenzar por hacer historia de la filosofía, es decir, preguntarse por los conceptos que crearon otros filósofos (por ejemplo el concepto de Platón de "Idea"), preguntarse por el problema que hizo surgir esos conceptos, que tienen que ver con una sociedad y un momento determinados.

Abordar el color en filosofía es ir un poco más allá de la pregunta por qué es tal o cual concepto para tal o cual filósofo. Abordar el color en filosofía es cumplir con su función: la de crear conceptos y la de plantear problemas. Lo cual nos muestra una filosofía que no es abstracta, sino que responde a una realidad determinada, a un contexto, a una situación y a unos problemas. Por esto, Deleuze también se ríe de la idea de un "fin" de la filosofía. No habrá un final de la filosofía en la medida en que cada vez se plantean nuevos problemas que necesitan de nuevos conceptos para ser pensados. Hay, según Deleuze, un devenir del pensamiento, no pensamos de la misma manera que antes, ni pensaremos de la misma manera en otro momento. Y he ahí también la importancia fundamental de la filosofía: no tanto la de responder a preguntas (preguntas complicadas, preguntas abstractas...) sino la de poder plantear problemas. No tanto atender a si algo es verdadero o falso, sino a encontrarle o darle un sentido. En tanto no planteamos problemas, estamos adormilados, cómodos y acomodados, quietos, dejando que las cosas pasen sin un juicio sobre ellas. La filosofía, en este sentido, nos inquieta, nos incomoda. Por eso la filosofía, para Deleuze, se dirige a los no-filósofos. En la misma medida que lo hace la ciencia o el arte. Disfrutamos de la música sin ser músicos. De la misma manera, la filosofía se dirige a los no-filósofos y pide, al mismo tiempo, una lectura no-filosófica. Una lectura prefilosófica. En nuestro curso, haremos historia de la filosofía, para que, en algún momento, puedan ingresar al mundo de la filosofía, desde su carrera, desdes sus prácticas, desde sus inquietudes.

[En la página Recursos encontrarán una entrevista a Gilles Deleuze, El abecedario, (el fragmento es de la letra "H" de Historia de la Filosofía)].

viernes, 4 de febrero de 2011

La filosofía como experiencia de pensamiento

KLIMT, Gustav. "La filosofía"
Comenzamos una aventura del pensamiento. Encontrarse por primera vez con la filosofía puede no ser tarea sencilla. No estamos acostumbrados a su pregunta incómoda, que moviliza lo que hasta ese momento teníamos por seguro, ni a un lenguaje que nos interpela a leer de otros modos, a entregarnos a experiencias de lecturas en las cuales lo importante no es comprender la verdad de otros, la verdad de quienes escribieron, sino experimentar de qué modo nos relacionamos con ella. Leer filosofía puede ser una aventura. Porque una experiencia de lectura nos compromete totalmente: no somos los mismos después de atrevernos a nuevos sentidos, a nuevos lenguajes, a nuevas preguntas. Una experiencia de lectura es una experiencia de pensamiento. Por tanto, los invitamos a leer de un modo “impresionista”. Como en la pintura, que con pequeñas pinceladas creaban una obra que no puede ser comprendida a partir de la mirada fija en cada una de ellas, sino que tomando distancia encontramos su sentido; de la misma manera, una lectura impresionista invita a entregarse al vaivén de la lectura, y aunque no se comprenda de primeras, dejar que finalmente el texto nos diga algo, nos interpele, podamos hacerle preguntas.

La filosofía habla otra lengua. Como los niños. Como los otros. Para comprenderla, sólo hay que escucharla. Y tener la paciencia de leer, una y otra vez, sin desesperar. Finalmente, algo nos susurrará. Algún sentido nos despertará. Alguna pregunta, alguna inquietud, alguna incomodidad. Es que no podemos reducir la filosofía a su historia, sus disciplinas, sus etapas, o sus autores. Es un ejercicio, una práctica del pensamiento. Es el trabajo del pensamiento sobre sí mismo. Cada momento de la filosofía es un acontecimiento en el pensamiento, que puede servirnos para pensar nuestro propio presente. Para hacer un diagnóstico de lo que somos. La filosofía es esa práctica del pensamiento que nos invita no a legitimar lo que ya sabemos, sino a saber si es posible pensar distinto de cómo pensamos. Es una puesta en jaque a nuestras seguridades, a las verdades alcanzadas. Es aquella práctica mediante la cual también se crean conceptos para pensar determinados problemas. Por eso se relaciona íntimamente con la pregunta. Con la pregunta infantil: aquella que no teme preguntar, que se abisma en las profundidades del pensamiento, que no pregunta desde un supuesto no saber, sino desde una inquietud ante la existencia y la vida cotidiana. Claro, preguntar, es peligroso. Como cualquier aventura. No sabemos a qué buen puerto nos llevará. No diremos en esta unidad qué es la filosofía. Solamente podemos saber qué es la filosofía teniendo experiencia de ella. Aventurándonos en nuestro pensamiento.

(Como texto introductorio sobre cuál es el origen de la filosofía, pueden leer a Jaspers, cliqueando en la página de este blog Otras Lecturas)