"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables estrellas centelleantes, hubo una vez un astro donde animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el instante más soberbio y falaz de la historia universal"
FNietzsche
Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conocimiento. Mostrar todas las entradas
miércoles, 5 de agosto de 2015
miércoles, 18 de mayo de 2011
La filosofía crítica de Kant
Immanuel Kant (1724-1804) pertenece a un movimiento muy amplio en Europa que afirmaba la fe en la razón y la libertad, este movimiento se conoció como Aufklärung, o Ilustración. Por Ilustración Kant entiende una salida a la “minoría de edad”, en la medida que el hombre se rige por dogmas y no por su propio entendimiento. La Ilustración fue una gran crítica al dogmatismo teológico-metafísico, dentro del cual no están exentas las “ideas innatas” o las pruebas por la razón de la existencia de Dios. Así, Kant pretende romper con el racionalismo dogmático, pero evita caer en el exceso inverso: el empirismo escéptico, que supone que no existe otro saber que el de los fenómenos sensibles. Podríamos decir, que de esta manera, su filosofía crítica se ubica entre Descartes y Hume.
De esta manera, Kant tendrá que poner de manifiesto las funciones de la razón y limitar sus alcances, así como poner de manifiesto el papel de la razón en su uso práctico. De acuerdo con ello, piensa que la razón presenta estructuras o formas universales, es decir, que todos los individuos tienen por igual, e independientes de la experiencia, es decir, a priori. Estas formas universales, necesarias y a priori, se aplican a los contenidos del conocimiento que aporta la experiencia. Estos contenidos son a posteriori, porque son adquiridos mediante la experiencia, y no anteriores a ella. El conocimiento, por lo tanto, se produce mediante la reunión de lo que aporta la experiencia como datos a posteriori, o datos sensibles, y lo que el entendimiento conceptualiza mediante las categorías o conceptos puros. De modo que la razón puede pensar mediante sus conceptos, pero si no hay un objeto sensible que se corresponda a ellos, la razón tan sólo piensa, pero no conoce. Por ejemplo, puede pensar la "libertad", pero no conocerla, porque no hay objeto que se presente a la experiencia sensible.
La cuestión fundamental para Kant estriba en determinar si es posible la metafísica como saber racional último. Esto lo lleva a plantear la cuestión del siguiente modo: ¿Cuáles son las condiciones de posibilidad y de validez del conocimiento? ¿Cuáles son sus límites? La metafísica ha sembrado la ilusión de pensar que podemos ir más allá de los límites de la experiencia. Pero nuestra facultad de conocer debe conocer sus propios límites, y como no puede salir más allá de una experiencia posible, el conocimiento a priori de la razón sólo puede aplicarse a fenómenos, y en cambio, no a la cosa en sí misma, que aunque la considera real, es desconocida para nosotros. De este modo Kant analiza la facultad de conocer, guiándose por cuatro preguntas, que se resumen en la última:
¿Qué puedo saber?
¿Qué debo hacer?
¿Qué me es dado esperar?
¿Qué es el hombre?
A propósito del sujeto, Kant denuncia el paso cartesiano del cogito a la afirmación de la existencia de una sustancia espiritual cognoscible en cuanto tal. Es decir, no acepta el hecho de que el sujeto pueda conocerse a sí mismo “tal cual es”, porque sólo podemos conocer las cosas (y uno mismo) en cuanto se nos aparecen, como fenómenos. La evidencia del cogito no permite deducir un alma inmortal, que no puedo experimentar, ni conocer. Esta es la crítica a la metafísica que Kant ejerce, y que evita caer en la ilusión.
Con Kant se inaugura una manera crítica de practicar la filosofía, que consiste en denunciar y poner fin a las ilusiones, las falsas apariencias engendradas por una cierta actividad filosófica tradicional: la metafísica y sus ambiciones de saber absoluto.
martes, 17 de mayo de 2011
El problema de la verdad
![]() |
| MAGRITTE, René. "Esto no es una pipa" |
El problema de afirmar que algo es "verdad" nos remite a una serie de cuestiones de las cuales la historia de la filosofía se ha ocupado en distintos momentos. ¿Qué afirmamos cuando decimos que algo es "verdad"? ¿Cuáles son los criterios a partir de los cuales podemos decirlos?
La forma más cercana de comprender la verdad, al menos en nuestra vida cotidiana, es la verdad como correspondencia. Ésta hace referencia a la adecuación de una descripción con la realidad, o con un estado de cosas. La historia de esta forma de comprender la realidad se remite a Aristóteles. Decimos que algo es verdad, por ejemplo, cuando alguien esboza el enunciado "llueve", y nos asomamos por la ventana, constatando que es "verdad". Este criterio predomina entre las ciencias naturales. Pero, claro, muchas veces es mucho más complicado lograr esa constatación. El supuesto de base, es pensar que pueden coincidir los enunciados con una "realidad". La correspondencia se manifiesta de este modo en la relación de dos extremos: las palabras y las cosas.
En cambio, para un pragmatista, "verdad" es lo que funciona. La teoría pragmatista privilegia la acción o praxis como proceso de conocimiento y criterio de verdad. Si bien William James, padre del pragmatismo, coincide con la verdad como adecuación en que hay la verdad consiste en una adecuación entre ideas y la realidad, no coincide en cuanto a lo que entiende por "adecuación" y "realidad". La adecuación no puede ser estática, porque en el mundo no hay hechos "fijos". El mundo es para nosotroas producto de nuestras experiencias, de modo que nuestras creencias se hacen verdaderas a partir de nuestra interacción con el mundo. La verdad, para los pragmatistas es una creencia que, por sobre todo, es útil. Una proposición es verdadera, si "funciona". La verdad no puede ser algo definitivo, sino un proceso de adecuación constante de la verdad y la experiencia.
De modo diferente, la verdad como coherencia nos marca otro criterio de verdad. En lugar de buscar la adecuación del lenguaje y la realidad, la teoría de la verdad como coherencia se mantiene en el interior del lenguaje. La adecuación se establece entre las proposiciones. Ejemplo de este criterio pueden ser las novelas de detectives, que buscan encontrar la falsedad mediante la comparación de las palabras del mismo sujeto que es sometido a interrogación. Una contradicción entre lo que dice, da cuenta de que no está diciendo la verdad.
La matemática y la lógica son ciencias que se rigen por este criterio de verdad. En ellas, para saber si algo es verdad, no se requiere la constatación con la experiencia. Para las ciencias, la coherencia significa "deductibilidad". Es decir, una proposición será verdadera dentro de un sistema de proposiciones. Todos recordamos el ejemplo de cómo se nos enseña un razomaniento deductivo: "Todos los hombres son mortales / Sócrates es hombre / Entonces Sócrates es mortal". En realidad, la conclusión no agrega nada nuevo a lo que ya está contenido en las premisas. En caso de las matemáticas, estas verdades se llaman axiomas.
Estos son algunos criterios de vedad, hay muchos otros. Pueden investigar qué es lo verdadero apra la hermenéutica qué es la verdad por consenso. En este caso, la intersubjetividad será muy importate para establecer criterios sobre lo verdadero y lo falso. Pero a propósito de un ejericio... ¿qué problema presenta la pintura de René Magritte colocada al inicio de este post? ¿La pintura representa a la realidad?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

